Lumiere London Festival 2018

22 de enero de 2018

Londres acoge cada año un singular festival luminoso que, durante 4 días, transforma los lugares más emblemáticos de la capital británica en una deslumbrante exposición de arte nocturno. Esta edición, celebrada del 18 al 21 de enero, ha contado con la participación de más de 50 artistas internacionales que han creado sus obras iluminando espacios y edificios públicos. Por si te lo has perdido, aquí tienes una pequeña selección de las obras que más nos han gustado.


1. ‘Lampounette’ por TILT, King’s Boulevard, King's Cross


Estos flexos gigantes buscaban aportar un toque divertido a esta zona de oficinas de Kings’ Cross. Las esculturas jugaban con las relaciones entre la luz, la arquitectura y el espacio público con un conjunto de lámparas de escritorio gigantes, aportando un toque de humor y poesía.




2. ‘The Wave’ por Vertigo, Riverside Walkway, South Bank


Miles de personas han caminado estos días a través de este conjunto de 40 triángulos iluminados que colocados en línea recta crean un efecto infinito con un toque romántico. ¡Seguro que ha sido testigo de numerosas cita!




3. ‘Entre les Rangs’ por Rami Bebawi, Lewis Cubitt Park, King’s Cross


Lewis Cubitt Park se ha convertido por unos días en un jardín lleno de flores hechas con reflectantes; un tributo a los campos de trigo agitados por el viento. Bien podríamos decir que es un campo de piruletas propio del mismísimo Willy Wonka.



4. ‘Impulse’ por Lateral Office and CS Design, South Molton Street, Mayfair


Los balancines del futuro han devuelto a la infancia a muchos de sus visitantes. El lema “se mira pero no se toca” perdía todo su sentido en esta exhibición, que precisamente impulsaba a todos a subirse en ellos y jugar. Cuanta más velocidad se cogía, más se iluminaba el  balancín. 



5. ‘Origin of the World Bubble’ por Miguel Chevalier y Cyrille Henry, Oxford Street


Suspendida sobre la emblemática Oxford Street, la última obra de Chevalier está inspirada por la microbiología y los movimientos de las células. Gracias a la tecnología, la bola cambiaba de color en función de movimiento de los viandantes,  con transformaciones casi psicodélicas.